Seguir una carrera científica hoy en día es muy diferente a lo que era en décadas pasadas.
Las nuevas tecnologías están acelerando y transformando muchos aspectos de la actividad científica. La comunidad científica global también se está expandiendo y evolucionando más allá de los laboratorios e instituciones académicas tradicionales. En colaboración con El científico en activo de Nature Careers podcast y la Asociación China para la Ciencia y la Tecnología, el Consejo Científico Internacional ha producido un podcast de seis episodios Explorando cómo los jóvenes científicos pueden navegar el desarrollo profesional en el ecosistema en evolución actual.
Los investigadores se enfrentan a diversas presiones profesionales: una gran carga de trabajo, la presión de publicar y el reto de conseguir financiación. Los contratos temporales y los bajos salarios también pueden llevar a una vida precaria. Las exigencias a los científicos son cada vez mayores, especialmente ante presiones como las nuevas métricas de evaluación, la escasez de presupuestos, la escasez de puestos en el ámbito académico y los sistemas de publicación depredadores.
Para quienes recién se inician en este campo, el ritmo y la incertidumbre de este nuevo ecosistema pueden resultar abrumadores. Los científicos a menudo intentan compaginarlo todo, pero este afán de hiperproductividad puede llevar al agotamiento. Y el agotamiento no solo afecta el trabajo, sino toda la vida.
Aun así, estas transformaciones también crean nuevas oportunidades para reimaginar cómo se hace ciencia, cómo colaboran los científicos y cómo pueden cuidar de sí mismos.
«La vida de un científico ya no será unidimensional», afirma el profesor Robbert Dijkgraaf, físico teórico y presidente electo del Consejo Científico Internacional. «Podrás explorar otros campos, participar activamente en la divulgación pública y en la comunicación».
Uno de los cambios más significativos que se observan hoy en día es el crecimiento exponencial del uso de la inteligencia artificial (IA) y el big data en la ciencia. Estas herramientas han estado presentes en la investigación desde hace mucho tiempo, pero ahora han alcanzado un punto de inflexión. Los científicos están integrando la IA en todo el proceso de investigación, desde las revisiones bibliográficas y la generación de preguntas hasta los métodos, el análisis de datos e incluso la publicación.
Estas tecnologías presentan desafíos. Algunos temen que la IA pueda desplazar a los investigadores humanos o fomentar el fraude científico. Sin embargo, si se utilizan de forma ética, estas herramientas pueden mejorar significativamente la investigación en diversas disciplinas. «Durante décadas, el proceso científico se mantuvo relativamente estático», afirma Dijkgraaf. Ahora, la IA lo está transformando: acelera los descubrimientos en biología de proteínas, mejora los modelos climáticos y descubre nuevos enfoques matemáticos. La IA permite a los científicos plantear preguntas que antes no eran posibles y abordar campos de forma completamente nueva.
Aun así, no es una batalla campal. El rigor científico, la transparencia y la ciencia abierta siguen siendo esenciales. «Tanto si usamos IA como otras herramientas, la ciencia es lo que hacemos», afirma la Dra. Mercè Crosas, directora de Ciencias Sociales Computacionales y Humanidades del Barcelona Supercomputing Center y presidenta de CODATA.
Los investigadores deberían usar estas nuevas tecnologías como herramientas, y no como sustitutos, para profundizar sus exploraciones. Al igual que citan fuentes en sus artículos, deberían ser transparentes en el uso de la inteligencia artificial para mantener la credibilidad. Los métodos, los datos y el flujo de trabajo deberían ser fáciles de encontrar, accesibles y reutilizables para otros.
Una forma de integrar nuevas herramientas es mediante la colaboración. En el panorama actual de la investigación, los científicos pueden colaborar con mayor facilidad entre disciplinas y fronteras. Los desafíos rara vez son aislados; muchos son compartidos a nivel mundial y moldeados por fuerzas sociales más amplias. La ciencia puede servir como un lenguaje común para unir a las personas y generar soluciones.
Los científicos también deben tener una mentalidad abierta e intentar trascender los límites convencionales de las disciplinas científicas. Conectar con personas de otros campos científicos y abordar los problemas desde diferentes perspectivas puede ayudar a resolver cuestiones difíciles. Esto puede ser difícil en el sistema científico actual, pero no tiene por qué ocurrir de golpe. Conocer a personas de campos afines y entablar relaciones desde el principio puede sentar una base sólida para futuras colaboraciones.
La colaboración no debe limitarse a los científicos: la ciencia a menudo requiere la colaboración con diversas partes interesadas relevantes, como gobiernos, organizaciones sin fines de lucro y comunidades locales. Es fundamental tender puentes entre estos sectores para fomentar el diálogo y encontrar soluciones a largo plazo. Las funciones en política científica, diplomacia y promoción pueden ser valiosas para unir a estos grupos.
Los investigadores en sus inicios también deberían poder comunicarse con el público. Por mucho que cambie el panorama, traducir los descubrimientos a diferentes públicos sigue siendo crucial. Cuando los científicos hablan con jerga, pierden oportunidades de conectar con el público.
“Es algo que se practica y se mejora”, afirma Charah Watson, directora ejecutiva del Consejo de Investigación Científica de Kingston, Jamaica. “Se necesita un enfoque colaborativo para abordar los problemas o desafíos y ver la alineación con los diversos sectores involucrados”.
La trayectoria profesional científica está llena de incertidumbre y competencia. Estas presiones no afectan a todos los científicos por igual: en el Sur Global, hay menos recursos disponibles. Los científicos de estas regiones a menudo tienen que esforzarse más para aprovechar las limitadas oportunidades disponibles.
“Tienes que competir por la financiación o los puestos que te permitan avanzar en tu carrera”, dice la Dra. Yensi Flores Bueso, copresidenta de la Global Young Academy y becaria de carrera Marie-Curie. Fellow en el Instituto de Diseño de Proteínas y el Centro de Investigación del Cáncer del University College Cork.
“Es importante que los científicos se cuiden a sí mismos: mantengan la actividad física, el sueño, una alimentación saludable y realicen actividades fuera del trabajo”, afirma la profesora Lori Foster, presidenta de la Asociación Internacional de Psicología Aplicada.
El apoyo en red puede ser sumamente beneficioso para el desarrollo profesional y personal. Las organizaciones y conferencias pueden ofrecer oportunidades para construir redes en las que los científicos puedan confiar. Los mentores también son un recurso valioso: pueden compartir sus lecciones de vida y ayudar a afrontar situaciones difíciles.
En medio de todos los cambios, el futuro de la ciencia es prometedor. Las nuevas tecnologías y colaboraciones están revitalizando la industria. Y los investigadores en sus inicios profesionales, que navegan por estos cambios y aprovechan las oportunidades, son una parte clave de ello.
Imagen por Kaleidico on Unsplash