La declaración del Consejo Internacional de la Ciencia (ISC) y Organismos afiliados* llama la atención sobre el difícil panorama actual de la investigación relacionada con el cambio climático, marcado por recortes en la financiación y la urgente necesidad de proteger los resultados científicos, defender la integridad científica y fomentar la confianza en la ciencia y las instituciones científicas a través de enfoques inclusivos y colaborativos.
El ISC y sus organismos afiliados se comprometen a trabajar con una variedad de partes interesadas, incluidos financiadores, gobiernos, instituciones multilaterales, la comunidad científica en general y el público, para proteger y mejorar la colaboración científica internacional para el monitoreo y la acción climática.
El cambio climático antropogénico es una de las crisis más complejas y apremiantes que enfrenta la humanidad. Se caracteriza por impactos interconectados, vulnerabilidades desiguales y la necesidad de una acción unificada a nivel global, complementada con soluciones adaptadas al contexto para tener en cuenta la diversidad geográfica, histórica, socioeconómica y cultural.1La colaboración científica internacional es esencial para responder a estos desafíos colectivos. Facilita la puesta en común de recursos financieros y humanos, mejora el intercambio de datos y fomenta el progreso científico mediante la incorporación de datos y perspectivas de diversos contextos. El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), por ejemplo, ha sido un facilitador crucial para la investigación, las políticas y las negociaciones internacionales sobre el cambio climático. La colaboración fortalece el consenso científico y crea las condiciones para la transferencia de tecnología, la cooperación política y la diplomacia científica. La comunidad científica mundial insta a que se mantenga el apoyo a la investigación científica y la colaboración para abordar los desafíos a largo plazo que afectan decisivamente a nuestro bienestar.
Se necesita ciencia climática fiable y actualizada para respaldar las estrategias de adaptación y mitigación, impulsar el desarrollo tecnológico, fundamentar la planificación a largo plazo y generar amplios beneficios para el desarrollo sostenible. El debilitamiento de las capacidades y los canales para la recopilación e intercambio de datos de forma sostenida pone en peligro nuestra capacidad de respuesta ante los impactos climáticos, tanto hoy como en el futuro. Por ejemplo, la disminución de la calidad de las observaciones climáticas reduce significativamente nuestra capacidad para pronosticar fenómenos meteorológicos extremos y proporcionar alertas tempranas. Sin conocimiento compartido ni alertas tempranas, la mayor exposición y vulnerabilidad a tales eventos incrementará el costo de la recuperación y la reconstrucción.
El panorama actual, complejo y lleno de desafíos, ha generado importantes obstáculos para la investigación y la colaboración en materia de clima, así como para la traducción del conocimiento científico en acciones de mitigación y adaptación adaptadas al contexto. Estamos experimentando una reducción significativa de la financiación para programas de colaboración entre ciencia y desarrollo en varias regiones del mundo.2La grave escasez de recursos resultante de estos recortes plantea riesgos existenciales para las redes e instituciones de larga trayectoria que han servido a la comunidad global como plataformas para el desarrollo coordinado del conocimiento y que son reconocidas por su impacto positivo a nivel nacional y regional.
Esta situación brinda la oportunidad de replantearse cómo se financia, se lleva a cabo y se integra la ciencia relacionada con el cambio climático en las políticas públicas. La responsabilidad de mantener la financiación de la investigación climática debe compartirse de manera más equitativa, ya que estas inversiones generan beneficios para las comunidades de todo el mundo.
También es necesario salvaguardar los resultados científicos, incluidos los datos (como los datos históricos para el seguimiento), y garantizar que se desarrollen y compartan de manera más inclusiva y que sean accesibles, transparentes e independientes.
Igualmente urgente es la necesidad de defender la integridad científica y fomentar la confianza pública en la ciencia y las instituciones de investigación. En el contexto global actual, donde la desinformación, la información errónea y la mala interpretación de los datos se han convertido en preocupaciones importantes, es más importante que nunca que las comunidades científicas demuestren la relevancia de la investigación y promuevan la transparencia de la información sobre su realización y comunicación.3Para ello, son esenciales estructuras y recursos sólidos que salvaguarden la transparencia y generen confianza social.
La ciencia puede contribuir a resultados sociales, económicos y ambientales significativos.4Si bien se reconoce la realidad de los indicadores económicos y políticos a corto y mediano plazo, es fundamental que los esfuerzos científicos contribuyan a generar beneficios sociales a largo plazo y a resolver los principales desafíos globales. Afrontar el desafío climático también exige un compromiso para garantizar que la ciencia sea más abierta, inclusiva y práctica, y que se refuerce una sólida cooperación y colaboración internacional con la sociedad.
El Consejo Internacional de la Ciencia (ISC), incluidos sus organismos afiliados, insta a los financiadores, gobiernos, instituciones multilaterales, la comunidad científica y el público en general a actuar con decisión para proteger y mejorar la colaboración científica internacional en materia de seguimiento y acción climática. Reconocemos la confianza y los recursos que los gobiernos y los organismos de financiación han invertido hasta ahora en el desarrollo del conocimiento.
Con un sentido de responsabilidad compartida y ante las cambiantes condiciones globales, entendiendo que el diálogo y la investigación crítica son esenciales para lograr un impacto, nos comprometemos a las siguientes acciones:
Proteger y fortalecer la colaboración científica internacional no es opcional; es una necesidad urgente. La colaboración va de la mano con el desarrollo y la difusión del conocimiento científico de manera abierta, inclusiva y práctica. Más que nunca, necesitamos una ciencia climática diversa y colaborativa para responder a la crisis climática de forma más integral y fundamentada en la evidencia, generando beneficios para las comunidades, las naciones y el planeta, y para el bienestar de todos.
La función de Organismos afiliados Son iniciativas y programas científicos conjuntos patrocinados conjuntamente por el ISC y otras organizaciones internacionales e intergubernamentales. Las siguientes entidades han respaldado esta declaración:
Imagen: Profesor Ed Hawkins (Universidad de Reading), CC POR 4.0